Daniela + Daniel

Daniela + Daniel

Este amor de risas estridentes, de picnics espontáneos, de todas las lunas y todas las estrellas… este amor de viajes, de tiempo, de ser niños y después crecer… este amor tiene su propio cielo, aquel que se regalan, que se regalaron ese enero.

HOMÓNIMOS

Daniela y Daniel. Daniel y Daniela. En eso se parecen: en los nombres que tienen, en todo lo demás son polares. Ella repostera, él cinematógrafo. En todo caso, eso suele ser el amor para ellos: encontrarse en lo sustancial y disfrutar del otro en su naturaleza distinta. Ella es blanco y yo soy negro, dice Daniel para referirse a ese universo de opuestos que son. Él tan libre y de riesgos, ella controla y se escuda en lo conocido; él habla por todo y cada cosa, ella es más de silencios y sonrisas tímidas. Y, sin embargo, a pesar de muchas distancias, se encuentran en la manera en la que se gozan la vida y desde hace diez años que se conocen (cuando ella tenía catorce), se la gozan juntos.

UN BOSQUE Y NADA MÁS

Los bosques, en general, tienen mucho significado para los dos. Cuando llevaban poco de novios, se subían a un bus Sotra-Retiro y llegaban a la represa de La Fe con dos sánduches en el bolso para tirarse en la manga a mirar el cielo. Después, cuando Daniel compró carro, recorrían muchos kilómetros en busca de algún lote… cuando lo encontraban, se bajaban y se quedaban por horas sintiendo la naturaleza, viendo árboles. Siempre les gustó ese plan, el de trascender lo cotidiano. El de tener a la luna más cerca de ellos, para regalársela cada que pueden, cada que la ven, cada que se asoman y está ahí, potente, iluminando cualquier lugar.

Un bosque, y nada más. Para decirle a ella que quería pasar la vida a su lado. Un bosque, el mismo donde un día (después de los dos primeros años de novios, después de que habían terminado) le dijo que volvieran con un anillo de esmeralda y ahora le decía que se casaran, con un anillo de cuarzo. Un bosque, que María Antonia, de Flores de Abril, le ayudó a decorar con velas, tapetes, mesitas, con comida… con la banda La Real escondidos detrás de un telón con lucecitas. En un bosque, de muchos pinos le mostró ese video que grabó durante muchos viajes, donde ella sale caminando por muchas ciudades y él está como un espectador, como su compañero de rutas. En ese mismo bosque, cuando el video terminó, el telón desapareció, y los músicos comenzaron a cantar It was the only woman you ever loved - That got burnt by the sun too often when she was young… Blood, del grupo The Middle East, la canción que Daniela, desde muchos años atrás, le hizo saber que quería para “ese día”. Cuando ella volteó, estaba Daniel con el anillo. Ella, ella me obligó a decirle ¿te quieres casar conmigo? Porque para mí el anillo lo decía todo, dice Daniel riéndose. Y claro, se lo preguntó. Y claro, ella le dijo que sí.

Y vuelve al inicio esta historia: un bosque, y nada más. Ya lo otro llegaría. Estar entre pinos, entre árboles, en ese ambiente tan propio de sus primeros años y sus después, de su vida juntos. Querían sentirse en una reunión en el patio de la casa. Por eso cada persona que estuvo allí tenía que estar, porque era una celebración de cercanía, de amor, de tranquilidad, de hogar. En vez de sillas, hubo salas para charlar, para pasar de una a otra, para sentirse en la casa de tu mejor amigo comiendo y conversando. Otra vez, un bosque y nada más.

Pero ese bosque no era “ese bosque”. A ese bosque tuvieron que hacerle muchas cosas para convertirlo en “ese bosque”: cortarle la manga, sacar varios pinos que estaban caídos, fumigar… y ahí estuvieron sus amigos, que también eran los proveedores, para ayudarlos. CJ Producciones para la obsesión genuina que tiene Daniel por la luz, Selecta para el montaje del catering, María Antonia, de nuevo, para la decoración. Eso es quizás lo que más recuerdan ambos: que siempre recibieron un , un les ayudamos, un claro que podemos… aunque ese bosque dijera está difícil, la manga está muy alta, puede llover… el amor y la energía se dieron su lugar. Y entonces, ese 19 de enero fue eso: un bosque y todo lo demás.

EL VESTIDO / EL TRAJE

Daniela no estaba dispuesta a arriesgarse. Desde la renovación de votos de su mamá, supo que Alado le diseñaría su vestido de novia. Llegó con referencias claras y sencillas y quince minutos después, Alejandro tenía una propuesta. Sin embargo, esa ambigüedad que estaba sintiendo entre verse muy simple o, por fin, aventurarse, la llevó a hablar con el diseñador y de esa conversación surgió un vestido más imponente: con bordados, con dorados, con muchos detalles, con capa y corona de cuarzo, con estrellas en los zapatos. De esa conversación, también vendría el traje de Daniel: negro, pantalón corto, cargaderas, sombrero y un chaleco con estrellas (las mismas que ella llevaba). Porque si este amor es de risas estridentes, también es de conexiones celestiales.

[EL NOVIO ES CINEMATÓGRAFO, LA NOVIA ES REPOSTERA]

[Daniel tiene una obsesión genuina con la luz. Es cinematógrafo. Amigo y cómplice de esta Libreta morada en varios proyectos audiovisuales. Minucioso en lo que hace. Perfeccionista hasta el límite. Dejar en manos de otros las fotos de su propia celebración era complejo, pero confió —como lo hace siempre— en su gente: Agustín Bedoya, su papá, tuvo la cámara todo el tiempo y cuando la soltó (que fueron escasos minutos), estuvo César, su hermano, y todo el equipo de Agustín Bedoya Fotografía. También un gran amigo, Mateo Soto, los acompañó con su cámara y su mirada.

Daniela es repostera. La creadora -junto a su mamá- de CakeHome. La que en su día a día está poniéndole la hora dulce a muchas historias de amor. Le gusta todo, disfruta cualquier sabor. Ese fue el primer reto: ¿qué elegir? El segundo fue más sencillo, pero también le costó: esta vez no podría hacer el montaje de su mesa de postres, como lo acostumbra, porque en ese momento ella estaría tomándose fotos. En todo caso, siguió en ese hilo de compartir, de que todos se sintieran como en la sala de un amigo y entonces, hubo porciones grandes y tablitas con mini postres para que los invitados se llevaran para las mesas. Hubo torta negra, por supuesto, porque es el color favorito de los dos, pero no bizcocho de novia, sino de chocolate, muy chocolatosa. Tampoco faltó la torta de crepes, la insignia de CakeHome: 28 capas de crepes rellenas de pastelera de vainilla y chocolate con fresas. La hora dulce, hecha en casa].

ESE DÍA

Un bosque y nada más. Un bosque que se demoraron casi un año para encontrar. Un bosque que, cuando lo encontraron, tuvieron que adecuar, mimar, convertir. Desde las invitaciones con estrellas, le agregaron luz a ese bosque. Le agregaron velas negras, para contrastar tanto verde. Tapetes persas, puff, sofás, bombillitos. Le agregaron una ceremonia católica breve, concisa donde se hablaron ellos dos. Le agregaron una banda en vivo, que cantó rock tranquilo y un dj que puso las canciones que los invitados fueron pidiendo. Le agregaron los cocteles y encantos de Juan Basquez y mesas, varias mesas, con quesos, jamones, panes, chuzos, pizzas, hamburguesas y papas con la sazón de Selecta. Le agregaron sus ceviches favoritos, los de El Punto del Ceviche. Le agregaron una fogata con masmelos, galletas y chocolates para todos, para cuando cayera el Sol. Le agregaron postres de CakeHome, por supuesto… hubo mucha, muchísima comida para que la gente disfrutara cuando tuviera antojo.

Le agregaron baile, fiesta y celebración, aunque no se lo esperaban. Le agregaron un Daniel fiestero que rapeó con sus amigos, una Daniela libre que bailó el tango del pecado… Todo lo que le agregaron a ese bosque fue, en definitiva, lo que representan ellos dos. Pocos protocolos, muchos significados. Pocas complicaciones, mucha intuición. Ni carpas, ni paredes, ni pisos impuestos… aire libre, naturaleza al pie. Una fiesta tranquila, una reunión como si estuvieran en el patio de la casa con un cielo oscuro, sin luna ni estrellas, pero una noche con más luz que cualquier otra.

. . .

El amor no es un consuelo. Es luz, siempre luz. ¿Qué son la luna y las estrellas? Dos destellos recordando el camino. Daniela y Daniel, sigan iluminando los ojos del otro.

Este amor de viajes, de tiempo, de ser niños y después crecer… este amor tiene su propio cielo, aquel que se regalan, que se regalaron ese enero
Fotos: Agustín Bedoya Fotografía y Mateo Soto.
Una pausa para un brunch
Ella repostera, él cinematógrafo. En todo caso, eso suele ser el amor para ellos: encontrarse en lo sustancial y disfrutar del otro en su naturaleza distinta
Los bosques, en general, tienen mucho significado para los dos. Estar entre pinos, entre árboles, en ese ambiente tan propio de sus primeros años y sus después, de su vida juntos
Una fiesta tranquila, una reunión como si estuvieran en el patio de la casa con un cielo oscuro, sin luna ni estrellas, pero una noche con más luz que cualquier otra

APUNTES FINALES

¿Qué consejos les darían a todas las parejas que en este momento están organizando su matrimonio?

- Plantarse mucho en la idea que tienen y quieren (nosotros queríamos un bosque y descartarlo nunca fue una opción). Hay que soñar.

- No dejarse influenciar por protocolos y sí apegarse a lo que son como pareja.

- No hablarle a nadie del matrimonio hasta ese día para que la gente no “contamine” la energía.

- Contar una historia ese día a través de todos los detalles.

Tres cosas que consideren clave para que una relación sea un éxito:

Comunicación, amistad e independencia.

Un error para no volver a cometer

Hubo detalles pequeños que no salieron, pero ese día las cosas triviales pasan a un “quinto plano”. No consideramos que algo haya sido un error.

Luna de miel

Justo después del matrimonio hicieron un viaje con amigos, en moto por California, pero la luna de miel será después. Van a España, Portugal y Marruecos.

ESTE TEXTO FUE ESCRITO POR JULI LONDOÑO PARA LLM.
(EN INSTAGRAM LA ENCUENTRAN COMO @CARECOCO). HERMANA DE PABLO, DE SANTIAGO, DE FELIPE. PERIODISTA, ENAMORADA DE LAS LETRAS HECHAS LIBROS, HISTORIAS, VIAJES, CANCIONES DE SABINA. SU FIRMA TIENE –SIEMPRE– UN ESPACIO EN LAS PÁGINAS DE ESTA LIBRETA MORADA.

CRÉDITOS

  • Lugar: Pinera en Envigado.
  • Wedding planner: Flores de Abril.
  • Fotografía y video: Agustín Bedoya.
  • Vestido de la novia: Alado.
  • Zapatos de la novia: Alado / Dr. Martens.
  • Accesorios de la novia: tocado, Alado; aretas, La Sierra; Chaqueta, Vélez pintada a mano por Jami Gallaway.
  • Maquillaje y peinado: Sandra Moncada y Bivi peinados.
  • Vestido del novio: Alado.
  • Accesorios de novio: Sombrero Gooring Bros, Reloj Nixon.
  • Zapatos del novio: Dr. Martens.
  • Decoración: Flores de Abril.
  • Comida: Selecta Eventos, Tres Trigos, El punto del Ceviche.
  • Bar: Juan Basquez.
  • Postres: CakeHome Repostería.
  • Invitaciones: Jami Gallaway.
  • Anillos: Capa Joyería.
  • Recordatorios: Cobijitas de IKEA.
  • Ramo/yugo: Flores de Abril.
  • Vestido pajecitos: (Correa de tomate) Il Can.
  • Música: La Real, Ricky DJ.
  • Iluminación: CJ Producción.
  • Estructura de madera: Industrial de montajes.
  • Brunch: Apilados Sanduchería y Tres Trigos.

Comentarios

  • Andri Marín 23-03-2020 20:03

    Hace mucho tiempo sigo a la libreta morada, mi sueño más grande es casarme con mi novio de 13 años! Situaciones diferentes han hecho que lo aplazemos pero eso ha dado pie para pensar más y más en cada detalle de ese día tan anhelado. Este blog es una de mis principales inspiraciones, de éste capitulo en particular vi cosas hermosas como siempre pero algo me llamo la atención y es que yo estaba convencida que el lugar que yo siempre he soñado para casarme no existía aquí en Medellín!!! Porfavor

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