22 Diciembre 2018

Ocho hoteles para la lista de deseos

Apuntes
Ocho hoteles para la lista de deseos

Están todos en el país. En esta Colombia de mares, de ríos, de selvas, de montañas, de pueblos mágicos y paisajes que quitan el aliento. Tienen en común su naturaleza íntima, su atención a los detalles, su armonía entre confort y diseño, entre descanso y lujo, su identidad que los hace únicos. Tienen en común que TODOS nos encantan, que no queríamos dejar que se acabara el año sin reunirlos en una lista. Y compartirla, por supuesto.

Porque en ella hay opciones para todos los gustos: para los que aman el sol y la playa, para los de espíritu aventurero, para quienes no quieren ir muy lejos o los que siempre van en busca de refugios para el cuerpo y el alma. ¿Ocasiones? Muchas: lunas de miel, celebraciones de aniversario, escapadas románticas, despedidas de soltera, vacaciones o, simplemente, por el solo placer de viajar.

En esta Libreta morada marcamos 2 de 8. El resto, los dejamos apuntados en nuestra lista de deseos para 2019, esperando que, en el nuevo año, la maleta del 31 de diciembre pueda ir más allá de una vuelta a la manzana.

CAYENA BEACH VILLA

No es Bali, pero podría serlo. A una hora de Santa Marta hay un paraíso oculto entre palmeras y una playa de arena dorada que acompaña el choque rítmico de las olas del mar Caribe. Allí es posible desconectarse de todo, menos del encanto de la naturaleza. Paz, comodidad y privacidad son las promesas de este oasis llamado Cayena Beach Villa.

Lujo tropical podría ser una buena forma de definir el estilo y la decoración de este hotel conformado por doce habitaciones –Standard, Deluxe y Superior– distribuidas en tres edificios con techos de palma que se mimetizan con la exuberante vegetación. La imponente piscina, rodeada de jardines, está a un paso de la playa donde hay hamacas a la sombra y sillas con cojines para disfrutar del paisaje con el máximo confort. El restaurante al aire libre junto a la piscina y un kiosko con un estudio de yoga complementan los atractivos de este edén colombiano que se descubre entre el mar y la selva.

¿QUÉ SE PUEDE HACER?

Santa Marta y sus alrededores tienen innumerables planes para los viajeros. Caminar a cataratas o a ciudades perdidas, nadar en playas impresionantes, visitar el Parque Nacional Tayrona, que está a solo 10 minutos del hotel… O, simplemente, relajarse y disfrutar de todo lo que ofrece Cayena. www.cayenabeachvilla.com

HOTEL PLANTACIÓN

A Verónica y Daniel les encanta viajar. Hace cinco años, estando en China, se quedaron en un pueblo chiquito, en un hotelito atendido por sus dueños, con su perrito y su gatico al lado… “¡Qué nota de vida! Pa’ cuando estemos viejitos”, se dijeron. Pero la vida misma se encargó de acelerarles la decisión. De acercarlos al yoga, de volverlos primero vegetarianos y luego veganos, de hacerlos más conscientes de cuidar el planeta. De llenarlos de valentía para cambiar de rumbo, para dejar sus empresas, sus profesiones –ella, diseñadora industrial; él, negociador internacional–, e iniciar una nueva vida en Jardín –un pueblo que no tenían en su radar pero del que se enamoraron a primera vista–. Valentía para sembrar ese sueño que empezó como un anhelo a kilómetros de distancia y que hoy ven crecer con el nombre de Hotel Plantación.

Plantación porque la idea original era construirlo en la vereda Serranías, en un lote que comenzaron a reforestar con árboles nativos. Un cambio de planes definió su ubicación a unas cuadras del parque, aunque la reserva forestal se conserva con más de 2.000 individuos sembrados. Si resumimos, Plantación es un hotel que tiene el alma de sus propietarios, que está pensado para descansar y aprender de sostenibilidad.

Por eso Vero se emociona tanto al contar los detalles de esta casa que evoca la arquitectura antioqueña, con sus balcones, su patio central, sus corredores, sus grandes ventanales, sus jardines; no olvida hablar de sus paredes –la mayoría– construidas en tierra; tampoco del sistema de recolección de aguas lluvias para regar el jardín y abastecer los sanitarios; de los calentadores de agua solares para las duchas, de los equipos eléctricos eficientes con certificación Energy Star, del sueño –en proceso– de instalar en la terraza paneles solares.

El hotel cuenta con solo seis habitaciones, con una capacidad para recibir a 16 personas. Espacios íntimos con todas las comodidades, que al entrar huelen a eucalipto por su piso de madera que proviene de bosques reforestados. Pisos sin pulir, con los clavos a la vista, al natural, con ese toque cálido y bonito que transmite también la paleta de colores, los muebles, los objetos de diseño colombiano, las piezas fabricadas por artesanos del país y el talento de artistas locales. No hay televisores porque el mejor plan es mirar por los balcones y ventanas o abrir alguno de los libros dejados por ahí, para los que aman la lectura.   

En cada rincón del hotel hay un motivo para el asombro y una oportunidad para aprender a vivir de manera sostenible a partir de acciones sencillas que los huéspedes pueden replicar en sus hogares: clasificar los residuos, darse una ducha corta, recoger el agua en un balde mientras esta se calienta, tener su propia huerta en casa…

Plantación es alojamiento y, a la vez, escuela. También es el (nuevo) hogar del restaurante vegano que Vero y Daniel iniciaron en Jardín mucho antes de que el hotel abriera sus puertas: Consulado Vegetal. Que, por supuesto, tiene su lado natural, su lado sano, su lado consciente. En la carta no hay ni una ensalada y en cambio, sí, muchas delicias. Para empezar bien el día, por ejemplo: tazón de granola, pericos de tofu, calentao del cónsul, pancakes, muffin de zanahoria, pan de banano… Muchos de sus ingredientes vienen de la huerta que está en el solar del hotel. En Jardín, a dos horas y media de Medellín, hay un lugar para descansar, para ir a trabajar, para aprender, para entender que muchas veces los sueños crecen y dan frutos si no dejamos para plantarlos cuando estemos viejitos.

¿QUÉ SE PUEDE HACER?

En el hotel, reservar una sesión en el spa. Tienen masaje thai, masaje prem y reflexología. En el pueblo: pasar horas en el parque, visitar la Reserva Natural Jardín de Rocas donde se puede avistar el Gallito de Roca; hacer el Sendero la Lechuza y montar en la garrucha artesanal. Parapente, rappel, avistamiento de aves, ir a la Cueva del Esplendor, Jardín está lleno de aventuras. ¿Cafecitos y restaurantes? Macanas, Café Europa, Ave Café, Dulces del Jardín, Bon Appetit… ¿Algo divertido? Un paseo por el pueblo en el gusano pachaguero. www.hotelplantacion.com

MONASTERIO DEL VIENTO

Debe su nombre a la brisa constante que sopla en el noreste de la Isla de Providencia, Colombia; un viento que llena de frescura esta increíble casa-hotel enclavada en una cresta sobre el océano de siete colores. La propiedad conjuga un estilo rústico lujoso con una decoración de colores vibrantes y detalles que responden al código caribeño.

La casa cuenta con cuatro habitaciones: dos alcobas amplias con baño propio y balcones con vista al mar, y otras dos más pequeñas que comparten el mismo baño. Cómodamente caben 4 parejas y un total de 12 personas. En el primer nivel,  la cocina y la sala se integran en un solo espacio. Tres decks conforman los ambientes exteriores del Monasterio del Viento, uno de ellos, ubicado justo encima del mar, da la sensación de estar en un barco. Los otros dos disponen de hamacas, sillas y camas para tomar el sol. Una pequeña piscina con borde infinito parece extenderse hacia el mar. En este Monasterio no solo habita el viento, también la tranquilidad, la vida sin prisa, la buena energía.              

Un dato: la casa puede tomarse completa en temporada alta e incluye el servicio de cocinera. En temporada baja se ofrecen las habitaciones independientes bajo el concepto de bed and breakfast.

¿QUÉ SE PUEDE HACER?

Los anfitriones del Monasterio del Viento tienen elaborada una lista de planes que sus visitantes pueden disfrutar durante su estadía. Al hacer la reserva, reciben un brochure detallado con la duración, lo que incluye, el nivel de dificultad y los costos de cada actividad. Algunas de ellas: paseos en lancha, pesca, esquiada o wakeboard, kayak, careteo, buceo, caminatas ecológicas, cabalgatas, clases de cocina, clases de papel maché, alquiler de carros de golf o motos, masajes, vida nocturna, etc. www.monasteriodelviento.com

CASA BARICHARA

María Elvira y Jorge son los anfitriones de esta linda vivienda, ubicada en la parte alta del centro histórico de Barichara, Santander. Sus 1.400 metros cuadrados están pensados para el descanso y la inspiración. Descanso –total– en sus seis amplias y luminosas habitaciones. La suite tiene terraza propia con vista a la Catedral de Barichara, un chinchorro muy especial y una ducha al aire libre. Todas las razones para no querer salir de ella.     

Casa rincón y detalle de esta casa son un derroche de inspiración y calidez: sus techos altos y vigas de madera expuestas; sus colores frescos y tranquilos, sus jardines ornamentales y comestibles que atraen aves y otras especies nativas; su piscina y sus terrazas; su sala de hamacas y su biblioteca, para relajarse y disfrutar de la lectura en un ambiente acogedor. Tomarse un café en Casa Barichara es un buen pretexto para iniciar la conversación con sus anfitriones. Ellos estarán encantados de conocer la historia de sus huéspedes y compartir la suya en este pueblo de tonalidades rojizas donde la vida va a otro ritmo.

¿QUÉ SE PUEDE HACER?

Visitar el parque principal, la catedral de la Inmaculada Concepción, la capilla de Santa Bárbara y el Parque para las Artes. Descubrir sus miradores, ir al Salto del Mico o caminar hasta el corregimiento de Guane por el Camino Real. Imperdible: el Taller de Papel para conocer su proceso de fabricación a partir de fibras naturales. www.casabarichara.com

BOSKO

Volver a lo esencial es volver al bosque. A uno nativo, de 15 mil metros cuadrados, rodeado de un “mar entre las montañas”. Es ir –y querer volver, siempre- a Bosko. En Guatapé, a 82 kilómetros de Medellín, la promesa de este hotel a sus visitantes es muy simple: vivir el lujo de la naturaleza. Y qué mejor manera de hacerlo que habitar uno de sus seis Mush-Rooms, domos geodésicos que parecen surgir del frondoso paisaje.

Cada uno de estos refugios, de 30 metros cuadrados, cuenta con todas las comodidades: una cama king size, lencería de alta calidad, minibar, sistema de ventilación natural, un baño con regadera al aire libre, agua caliente y amenities de lujo. Lujo es la vista que desde ellos se tiene del embalse, lujo es poder desayunar en su terraza, contemplar amaneceres y atardeceres, disfrutar de una noche estrellada, de los sonidos de la naturaleza, respirar aire puro. Lujo es ser parte del bosque.

¿QUÉ SE PUEDE HACER?

Un plan es visitar la Piedra del Peñol y el pueblo de Guatapé, ambos a solo 1 kilómetro de Bosko. Otras actividades: navegar en kayak y paddle board, caminar y explorar el entorno, pescar, meditar, disfrutar de una fogata, entre otras experiencias. ¡Ah, no querer salir del Mush-Room también cuenta como opción! www.bosko.com.co

CASA DEL PAVO REAL

Fabián es un suizo que se enamoró de Palomino, en La Guajira. Quizás fue de su bosque tropical, de su río de aguas frías que bajan de la Sierra Nevada para encontrarse con el mar Caribe, de su playa donde se contemplan mágicos atardeceres, de la alegría de su gente, de esto y de todo. En este pueblo decidió echar raíces y darle vida a este hermoso hostal boutique que lleva el nombre de un animal majestuoso: Casa del Pavo Real. La arquitectura del albergue se trazó en Suiza y el diseño interior estuvo a cargo de Mariana Cortés. Sobrio, básico, cálido, con pequeños guiños a su ambiente playero.  

La propiedad, que abrió sus puertas en abril de este año, cuenta con seis habitaciones dobles con baño privado, aire acondicionado y vista al jardín y a la piscina; dos dormitorios compartidos con literas para seis personas y, además, dos cabañas en el árbol. En una zona tranquila, a solo 4 minutos a pie de la playa, la casa está rodeada de mangos y palmeras. Ah, por supuesto, hay un pavo y una pava real que se pasean libremente por las zonas verdes del hostal. La cocina abierta comparte espacio con una gran mesa de comedor donde se sirven las preparaciones de Alex, su chef. Tan deliciosas, que ya tienen a la Casa del Pavo Real en el top 10 de Tripadvisor. ¡Cómo no enamorarse de Palomino!

¿QUÉ SE PUEDE HACER?

Tomar clases de surf, en la misma casa enseñan y alquilan las tablas; visitar el Parque Tayrona, a 45 minutos del hostal se encuentra la entrada de El Zaino; disfrutar de la gastronomía de la casa o la de los restaurantes y bares que hay en Palomino; paseos a caballo y caminatas; clases de yoga en las instalaciones de Casa del Pavo Real o en otros lugares del pueblo; y uno de los planes imperdibles: el Tubing por el río Palomino, que no es más que dejarse llevar por la corriente del río encima de un neumático hasta llegar al mar. No hay forma de aburrirse. www.casadelpavoreal.com

CALANOA AMAZONAS

En el corazón de la selva. 60 kilómetros separan a Leticia de este hotel boutique que espera por aquellos para quienes viajar es un descubrimiento, una experiencia vital. De vida está rodeada Calanoa Amazonas: del gran río, de quebradas, de lagos, de bosques, de flora, de fauna, de atardeceres difíciles de olvidar. La reserva, de 50 hectáreas, es vecina del Parque Nacional Natural Amacayacu, de la isla de Macagua y de las comunidades indígenas tikuna, cocama, huitoto y bora.

El proyecto es una iniciativa de Marlene y Diego Samper y busca contribuir a la conservación de la diversidad biológica y cultural de la región amazónica por medio de la integración del arte, el diseño, la arquitectura, la investigación científica, la comunicación, la educación comunitaria y el turismo sostenible.

Solo cinco cabañas componen este pequeño hotel de selva. Cómodas y llenas de detalles, su diseño fue pensado para brindar la sensación de dormir en la selva rodeado de árboles, pero protegido de los elementos externos. La suite junior, que tiene su inspiración en los barcos de vapor que bajaban por el río Amazonas, es una cabaña perfecta para dos personas (ideal para lunas de miel) con vistas hermosas del río. El hotel también ofrece la oportunidad de pasar la noche en un camping en el bosque y dormir en carpas colgantes.

La gastronomía de Calanoa es una fusión de tradiciones amazónicas locales con la cocina brasilera, colombiana y peruana, interpretada por sus anfitriones. Productos frescos y orgánicos, cocina de leña y su famoso pan se suman a las experiencias de este hotel-reserva en el corazón del Amazonas.   

¿QUÉ SE PUEDE HACER?

Travesías por la reserva y el Parque Amacayacu, viajes en bote por el río Amazonas, quebradas, lagos, explorando distintos tipos de bosque y visitando comunidades cercanas. Tienen un plan especial de luna de miel para los recién casados en busca de aventura. Talleres para los interesados en el arte o los oficios (revisen la programación). ¿Avistamiento de aves o pesca deportiva? En Calanoa organiza un plan que cubra estos intereses. www.calanoaamazonas.com

DEEP BLUE

En el 2013 fue nombrado el “Mejor Hotel Boutique en Colombia”. Cinco años después, no ha perdido ninguno de sus encantos. Deep Blue es un pequeño hotel de lujo, una de las joyas del tesoro que es la Isla de Providencia.

Ubicado en la bahía Maracaibo, justo al frente de Cayo Cangrejo, está rodeado de selva tropical y goza de una privilegiada vista a las aguas cristalinas -verdes y azuladas- de este destino caribeño. La conexión con el mar es total: desde su muelle, su deck, su piscina con borde infinito, su restaurante, sus 12 habitaciones que conjugan confort, frescura y simplicidad. Deep Blue es un paraíso por descubrir.

¿QUÉ SE PUEDE HACER?

Su cercanía al Parque Natural McBean Lagoon les permite a los huéspedes del Deep Blue disfrutar de actividades acuáticas como kayak y careteo con tortugas marinas. Caminatas por la selva, buceo en la tercera barrera coralina más larga del mundo, avistamiento de aves, alquiler de carrito de golf o moto para recorrer la isla y sus playas, pesca deportiva, entre otros, se anotan en el menú de planes. www.hoteldeepblue.com

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