Nicole + Juan Pablo

Nicole + Juan Pablo

Fue en Cartagena, esa ciudad colonial y romántica que la geografía colombiana guarda como un tesoro. Fue allí porque es a donde escapan cuando quieren estar solos. Porque el gusto por lo clásico y lo elegante es cosa de ambos. Una celebración donde sonó son cubano, hubo mojitos, helados, mulatas y tamboreros. Si existe la magia, hizo presencia ese 12 de enero.

Era de noche, estaba nevando, hacía mucho frío. Estaban buscando la Aurora Boreal, en esa Islandia de paisajes desérticos y sacados de una vida donde la imaginación queda corta. Nicole sabía que con nieve, el fenómeno lumínico no era posible. Juan Pablo, también lo sabía, pero recurrió a esa excusa para regalarle un anillo que guardaba un para siempre. Vinieron los abrazos, las lágrimas inusuales que reflejan dicha, el sí, las risas, el anhelo de caminar juntos en esta vida.

LA INSPIRACIÓN

“Lo que verdaderamente nos gusta a los dos”, puede ser la explicación para el concepto del matrimonio de Nicole y Juan Pablo. Tenían claro que era un momento para compartir con los que más quieren, pero, sobre todo, de ellos. Un momento para agradecer por ese amor que los hizo bailar durante cuatro años y que entonces, se había convertido en la fiesta de toda la vida. Un día para recordar que él es de chocolate y ella de arequipe, él de hamburguesa y ella de pizza; que saberse las trivialidades del otro de memoria es una habilidad que otorga el amor. 12 de enero de 2019: una fecha donde la felicidad se expresó en todas sus formas.

LA DECORACIÓN

El reto lo tuvo Caro Chica. Aunque no hubo un concepto específico, desde el principio supo que Nicole y Juan Pablo eran novios exigentes, pendientes, muy detallistas y muy claros en lo que querían: absoluta limpieza, elegancia, una fiesta —desde el ambiente y la decoración— impecable.

Cumplir con la logística, con los tiempos, con los imprevistos siempre es un reto. En otra ciudad, mucho más. Pero en esta historia, el reto más grande para Caro era llenar las expectativas de ellos dos: lograr que cada detalle, por sutil que pareciera, quedara en su punto. Porque cada detalle significaba cada momento, cada lugar y entonces, cada recuerdo.

Un matrimonio elegante, clásico, sobrio y romántico. Desde la invitación —cerrada con sello en lacre— hasta los arreglos de rosas blancas y follajes verdes resistentes al calor. Las luces cálidas. Las velas. La arquitectura de Casa 1537. Un matrimonio que no quiso olvidar ningún protocolo, porque allí, en la tradición comparten esencia los dos. El resultado: un backing donde cada lugar tenía su encanto.

LA CEREMONIA

Nicole tiene una conexión especial con su papá. Son equipo, cómplices, amigos, familia. Se quieren —y lo quiere tanto— que, de ese día, varias de sus sensaciones más felices son con él. Una de ellas fue cuando la entró a la iglesia y con un “ella es lo más quiero en la vida”, llegó hasta Juan Pablo.

Fue una ceremonia religiosa, emotiva, que los dos supieron sentir. Juntos eligieron las lecturas: querían que hicieran alusión al amor, que tuvieran una carga justa de sentimiento. Eligieron la iglesia. El coro. La primera canción: “Non, je ne regrette rien” (No me arrepiento de nada), de Édith Piaf, porque los dos hablan francés, porque los dos aprecian la música. Juntos eligieron a la madrina y al padrino, dos personas muy espirituales, que puedan guiarlos cuando lo necesiten. Juntos eligieron las mulatas que bailaron al son de los tamboreros a la salida de la iglesia.  Juntos eligieron todo, excepto el —los— vestidos que ella usó.

LOS VESTIDOS / EL TRAJE

Casarse. Casarse con dos vestidos. Eran dos sueños en uno. Otro más para la lista de todos los que se le cumplieron ese enero. Un enero donde entró a la iglesia con un vestido muy limpio, muy clásico, muy pulcro; con la boca roja evocando su gusto por cómo se casaban las abuelas antes, con una capa impecable que le daba imponencia, con una corona y una trenza. Ese mismo enero bailó con un vestido de encaje y falda fluida, más sexy, más cómodo, más llamativo para la noche. Se soltó el pelo y se despintó la boca y dejó que la felicidad la despeinara. Los dos vestidos los cosió su “Gladiciña”, su Gladys, su modista de hace mucho tiempo —que también cosió muchos más de ese día— y en esa historia hay que decir que no se sabe quién fue más feliz: si Nicole, por verse tal y como su imaginación le había mostrado o Gladys, porque supo que el amor al arte trae más amor.

No es casualidad que Juan Pablo sea socio de una sastrería de Bogotá. Siempre le ha gustado vestirse bien. Desde pequeño, los corbatines, las cargaderas, los zapatos han estado en su repertorio. Él mismo escogió los paños y en Martelo Bespoke Tailors (la sastrería de la que es socio) le diseñaron un esmoquin tropical.

LA COMIDA / LA FIESTA

Como siempre buscaron ser fieles a lo que les gusta, a lo que los hace felices, a lo que comparten y disfrutan, no tuvieron mesa de postres. En cambio, hubo torta de Red Velvet, que le encanta a ella; torta de chocolate, que le encanta a él y bizcocho de novia, que le encanta a la familia. También hubo un carrito de helados. Entrada fría y entrada caliente. Carne y cola de langosta. Y variedad de pasantes. Y luego, como si no hubiera sido suficiente aquella serenata que le llevó dos días antes de que viajaran a Cartagena o la que le regaló en las vísperas; como si no hubiera sido suficiente aquella que le dio al pie del balcón mientras ella se arreglaba para verlo en la iglesia, como si no hubiera sido suficiente tanto amor… luego llegó la sorpresa de la noche: Juan Pablo, de personalidad tímida, le cantó Love me tender, love me sweet / Never let me go / You have made my life complete / And I love you so, aquella canción de Elvis Presley que Nicole le regaló tiempo atrás.

Y la magia, que ya estaba instalada, que ya se había acomodado por todo el ambiente, siguió haciendo de las suyas: Vicente, el hermano de Nicole, cantó Nuestro sueño, del Grupo Niche. El primer baile de la noche. El de ellos. El del amor. El de la vida juntos.

A la noche, le llegó la noche. La hora loca trajo a Cuba, con sombreros, con mojitos, con salsa vieja y son cubano. Una Cuba de los 60. Una cuba que enamora a Juan Pablo y Nicole. A la noche, le llegó una noche para el álbum de recuerdos más felices.

LA LUNA DE MIEL

No se han ido, dicen ellos. Porque Nicole, que es psicóloga y educadora infantil no quería perderse los primeros días “de sus niños”. Porque Juan Pablo, que es ingeniero hidroeléctrico y llevaba ocho años viviendo en Bogotá, tenía unos pendientes importantes. Pero en realidad sí se fueron: tres días para una casa/isla en las Islas del Rosario a contarle al mar tanto amor. Tanta dicha. A contarle al mar que un día de enero se enamoraron una vez más.

A Nicole y a Juan Pablo, muchísimas gracias por abrirnos su corazón y permitirnos contar su historia (e inspirar) a través de las páginas de esta Libreta morada. Ese 12 de enero vimos muchísimas InstaStories de este matri bonito en redes sociales y desde ese momento sabíamos que queríamos ponerle letras. 

Fue una ceremonia religiosa, emotiva, que los dos supieron sentir
Fue en Cartagena, esa ciudad colonial y romántica que la geografía colombiana guarda como un tesoro, porque allí es a donde escapan cuando quieren estar solos
Un matrimonio elegante, clásico, sobrio y romántico. Desde la invitación hasta los arreglos de rosas blancas y follajes verdes resistentes al calor. Las luces cálidas. Las velas
La sorpresa de la noche: Juan Pablo, de personalidad tímida, le cantó Love me tender, love me sweet / Never let me go / You have made my life complete / And I love you so
A la noche, le llegó la noche y un segundo vestido. La hora loca trajo a Cuba, con sombreros, con mojitos, con salsa vieja y son cubano
ESTE TEXTO FUE ESCRITO POR JULI LONDOÑO PARA LLM.

(EN INSTAGRAM LA ENCUENTRAN COMO @CARECOCO). HERMANA DE PABLO, DE SANTIAGO, DE FELIPE. PERIODISTA, ENAMORADA DE LAS LETRAS HECHAS LIBROS, HISTORIAS, VIAJES, CANCIONES DE SABINA. SU FIRMA TIENE –SIEMPRE– UN ESPACIO EN LAS PÁGINAS DE ESTA LIBRETA MORADA.

CRÉDITOS

  • Ceremonia: Santo Toribio, Cartagena.
  • Recepción: Casa 1537, Cartagena.
  • Wedding planner: Santiago Santos (Algo Azul).
  • Fotografía y video: Agustín Bedoya.
  • Vestido de la novia: Gladis Mendoza.
  • Accesorios de la novia: Zawadzky (primer look) y Vera Chang (segundo look).
  • Zapatos de la novia: Marianloveshoes.
  • Maquillaje y peinado: Pilar Ochoa y Bivi peinados.
  • Traje del novio: Martelo Bespoke Tailors.
  • Zapatos del novio: Tom Ford.
  • Mancornas: Marcela Palacio joyería.
  • Decoración: Caro Chica.
  • Comida: Sinko Bar Cartagena.
  • Postres: La Pastelería.
  • Invitaciones: Barreneche Atelier.
  • Ilustraciones: Más que tinta Taller.
  • Anillos: Marcela Palacio joyería.
  • Yugo: Caro Chica.
  • Vestidos pajecitos: Gladys Mendoza.
  • Zapatos pajecitos: Toms.
  • Pajecitas: Zara.
  • Hora loca: Alegría Fun Planning.
  • Orquesta salsa: Son k’amaron.
  • Son cubano: Álvaro José Ramos.
  • Luces: Playa Producciones.
  • Dj: Juan Crismatt.
  • Helados: Paradiso.
  • Mulatas y tamboreros: Ekobyos.
  • Música ceremonia: Felipe Madariaga.
  • Cantante de primer baile: Vicente Mejía (hermano de la novia).

Comentarios

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