26 Octubre 2020

Tan bonita, tan mágica

Apuntes
Tan bonita, tan mágica

Bonito, según la RAE: adj. Lindo, agraciado, de cierta proporción y belleza. Bonito, según esta La libreta morada: todo lo que pasa por la mente, el corazón y las manos de Ana María Posada.

No tan bonito, por ejemplo, es no saber por dónde empezar y sentir que nada de lo que escribamos acerca de ella va a ser suficiente. Por eso, cuando le preguntamos a Ana por sus habilidades, encontramos en su respuesta las palabras precisas para describirla. Para contarles acerca de su nuevo proyecto que no es más que un reflejo de su alma, de su ser, de su esencia. Es ella. “Mi talento más grande es expresar mi amor de todas las maneras. Escribiendo, tomando fotos, haciendo eventos, cocinando, haciendo editoriales bonitas. Me dedico a ser mamá 24/7, a ser una wedding planner muy entregada y a volver la magia tangible, donde pueda y como pueda”.

Ana, cree ella y creemos todos los que tenemos la dicha de conocerla de cerca, nació con dos corazones. Dos corazones con una capacidad extraordinaria para sentir, para crear, para imaginar. Laten a ritmo lento y acelerado. Parece una contradicción, pero es lo que la hace tan especial. Ana es una soñadora. Ana es una mujer absolutamente sensible. Ana tiene un don. Muchos dones. Expresarse es su búsqueda constante, su necesidad. Un privilegio para quienes estamos al otro lado y podemos apreciar cómo sus ideas se materializan, se vuelven realidad.

No Me Olvides es su empresa de planeación de eventos y La Bonita, que acaba de salir al aire, es su nuevo sueño: una productora de editoriales para inspirar, para motivar, para unir, para sumar esfuerzos, para expresarse, para arriesgarse, para celebrar. Para dejar ser libre su espíritu de alquimista. Para mezclar sabores, aromas, colores, texturas, sensaciones, historias. La Bonita, entonces, es una productora de editoriales de la que, además, orgullosamente somos aliados. Conversamos con Ana para conocer qué hay detrás de su nuevo proyecto.

¿De dónde nace la idea de crear La Bonita?

“De la necesidad que, al mismo tiempo, era para mi una frustración en medio de mi trabajo y era sentir que tenía mucho más para dar, pero muchas veces mis ideas estaban siendo estructuradas por lo que me pedían mis clientes. Siempre me ha gustado sacar un poquito mis trapitos creativos al sol sin tener ese direccionamiento de la petición de un cliente. La necesidad es expresarme al 500% a través de estas ideas que llegan a mí y que me muero de las ganas por verlas tangibles y de compartirlas con cualquier persona que esté dispuesta a tomarse el tiempo de leerme, de ver las fotos y videos que tanto me soñé”.

¿Qué hay detrás del nombre?

“Es más simple de lo que parece, nada pretencioso. Cuando estaba haciendo el logo no sabía bien cómo quería que se llamara este sueño. No encontraba una palabra que resumiera algo tan íntimo, tan personal; finalmente, se quedó en La Bonita. Un deseo, un pronunciamiento, una intención. Porque aquí se hacen editoriales bonitas, eso es todo. Simple y amoroso”.

¿Qué hace una productora de editoriales?

“Una productora de editoriales crea el contenido preciso para expresar todo eso que un colectivo quiera transmitir. Hablo de un colectivo porque así me lo sueño, un ejercicio creativo al que se sumen muchas manos que quieran contar algo. Muchos proveedores con la necesidad de mostrar sus productos, sus servicios. Hilar todo esto de una manera armónica, de tal forma que las marcas participantes logren comunicar naturalmente su esencia a través de un solo concepto. Es la posibilidad de tener un material increíble. Un material que uno muchas veces como emprendedor se sueña, pero lo ve lejos. Una producción de fotos profesional, con dirección de arte. En resumen, en esta productora de editoriales queremos crear contenido visual, mover fibras, mover emociones, comunicar, estructurar ideas, crear conceptos. Siempre coherentes, como el mejor de los cuentos”.

¿Por qué son importantes estos ejercicios creativos para la industria?

“Creo que, sobre todo en esta industria, en la que nada está dicho ni impuesto sino que es un universo creativo, cambiante, resulta muy complicado sentir que podemos estudiar o aprender a tener mejores ideas. Es algo que me pasa a mí, en mi labor continua de enriquecer mi vida profesional, y siento que estos espacios realmente lo llenan a uno de herramientas reales, de pautas para exigirse a uno mismo. ¡Qué vivan estos ejercicios editoriales! Me parecen conmovedores porque realmente inspiran y eso es lo más importante. Eso es lo que intento transmitir todo el tiempo. Quiero invitar a la gente a que se arriesgue, a que quieran intentar cosas diferentes y que no se queden en lo mismo de siempre o lo que se enmarca como tendencia. No es quedarse quieto y estancado, es ver cómo podemos nutrir nuestra creatividad haciendo, ejecutando, visualizando”.

¿Cuál es el concepto de este primer episodio, En el bosque?

“Un bosque oscuro, milenario. Me lo soñé de la manera más arriesgada, en medio de una cuarentena en la finca, caminando cada una de sus esquinas. Un día entré en un pedacito de bosque donde la luz no era muy clara, donde había mucho polvo, cosas olvidadas, hojas secas. Siempre que pensamos en el bosque buscamos lo fácil, la luz, lo limpio. Lo que implica más trabajo no es lo usual. ¿Qué pasa si hago una editorial, unas fotos bien lindas en este bosque oscuro. En ese momento estaba inmersa en la cocina, publicando mis recetas, entonces le sumé a la idea comida, la huerta, muchas hierbas, las fogatas por la noche en medio de ese frío terrible. Me fui a épocas muy antiguas cuando las mujeres que eran consideradas brujas eran aquellas que intentaban tomar esos riesgos. Experimentar con ensayo y error utilizando todas las hierbas que rodeaban sus bosques, tomar apuntes en sus libros viejos bajo la luz de una vela. Ollas, pruebas, colores oscuros, faldas pesadas. Así nació un episodio que tiene mucho del pasado, herramientas de la historia y un misticismo traído a la actualidad para resumir el día a día de mi cuarentena en la finca: cocinar, estudiar, explorar, probar, ensayar, equivocarme, acertar, sorprender, celebrar. Las flores, el fuego, la luz vista de otra manera”.

¿Cómo fue el proceso, quiénes hicieron parte?

“Fue algo muy lindo, mágico. Difícil de explicar. Una cosa tras otra. Invité a Mauren, de Taller de Celebraciones, a cocinar a mi finca. Pensé en hacer unas fotos lindas de la comida, pero a mi mente revolucionada llegaron un montón de ‘cómo no vamos a…’ decorar + tomar fotos profesionales + hacer un video + ponerle música bonita. Entonces le mandé unos referentes a Sebas y me dijo que de una, que se soñaba hacer unas fotos en ese espacio. Empecé a recolectar todo lo que encontraba en el bosque. Descubrí que había nueces de bellota y un montón de cosas que nunca me imaginé que estuvieran ahí. Me lo caminé mil veces, iba con mi hijo, Agustín, a recoger en canastos todas esas ramas, semillas, hojas bonitas, musgo. Después, unas tablas, y así fui armando todo en dos semanas. Utilizamos solo cosas que teníamos en la casa, lo único que llegó de afuera fueron las flores, del cultivo vecino de la finca, al que también visité previamente. Busqué cada flor dentro de las mil variedades que tenían, pensando en la combinación exacta dentro de la paleta de colores. Empezamos a teñir telas, teníamos varios materiales que queríamos intervenir. El día de las fotos nos levantamos a las cuatro de la mañana y fue un ejercicio de construir, deconstruir,  mover, agregar, quitar. Llegó Sebas, Alex, Leo. El equipo estaba completo. Iniciamos la recolección en la huerta, montamos todo, después cocinamos, corrimos a arreglarnos para servir la comida y tomar las últimas fotos ya de toda la comida dispuesta sobre la mesa y nos sentamos en medio de ese bosque oscuro, bajo la luz de las velas, a disfrutar del banquete y del escenario”.

¿Qué mensaje quisieras dejar a través de estas historias visuales?

“Quiero inspirar, motivar a las persona a arriesgarse, a dejar de guardar fotos de referencia en el celular para después. Que todo eso se vuelva una realidad, que las personas se animen a reunirse, a compartir, a celebrar a lo grande, a lo bonito. A crear espacios increíbles dentro de sus casas, sus fincas, en esos rincones inexplorados. Este es un homenaje al amor, a la pareja, a la familia, a los amigos, a nosotros mismos. Vamos a ponernos guapos, a quitarnos esa pinta de cuarentena y a sacar esos vestidos divinos para los que esperamos que haya una ocasión especial en vez de crear la ocasión, que puede ser cualquiera. Espero que todas las personas que vean La Bonita Editorial vibren con todo ese amor, esa energía, esa emoción que sentimos los que estamos detrás de y se animen a hacer cosas nuevas y diferentes, que los hagan felices y les aporten. Para las personas que se sumen y hagan parte de cada ejercicio creativo, la invitación es a sentirse orgullosos y satisfechos de ver sus cosas, sus productos, sus ideas, su tiempo, en cada historia visual. Ese esfuerzo que han invertido en lo que crean merecen difusión, visibilidad, reconocimiento. Tiene que ser comunicado y admirado de forma coherente”.

¿Cómo funciona La Bonita para quienes quieran sumarse a esta iniciativa?

“En esta productora de editoriales buscamos personas que crean en los colectivos creativos. Funciona diciendo que estás interesado. Que crees en La Bonita, que te gusta lo que ves, que quieres hacer parte, que te gustaría más información. Quiero encontrar marcas que tengan mucho amor y mucha inspiración, porque estoy convencida de que son ingredientes claves para tener resultados maravillosos. Somos una nueva manera de comunicar, una oportunidad increíble para tener material de nuestras marcas en una puesta en escena real. La posibilidad de tener todo lo que uno sueña lejos para empezar a soñarlo cerca”.

Les compartimos las imágenes y el video de este primer episodio –En el bosque– que Ana y un equipo creativo espectacular nos regalan. Un matrimonio íntimo, un aniversario, un cumpleaños, una comida para dos, un miércoles por la noche porque sí. Los pretextos sobran cuando en nuestras manos está la posibilidad de crear la ocasión para celebrar bonito.

¡Hasta un próximo episodio!

EL EQUIPO

Ana María Posada (No Me Olvides)
Directora creativa de La Bonita y cocinera
 
Mauren Ramírez (Invitada especial)
Decoración y cocina
 
Sebastián G. Cardone
Director de fotografía
 
Visal FX (Alexander y Alejandra)
Producción de video
Instagram: @visualfxcinema
 
Leonardo Vergara
Música y dirección musical
Instagram: @leo_violin
 
Anne Veneth
Diseñadora de vestuario
 
Agradecimientos especiales
Flores Colón: @flores.colon
Iretexdesing: @iretexdesign

RECETAS

Comida con alma, comida bonita. Todas las recetas de esta editorial las pueden encontrar en www.labonitaeditorial.com/recetas Para que se vayan antojando y se animen a hacerlas en casa:

- Cuscús con pimientos, calabaza y caléndula.
- Carpaccio de pepino, toronja y feta.
- Duraznos rostizados.
- Estofado de hongos shiitake.
- Pan de masa madre y trufa negra.
- Salmón con hinojo, cítricos y mostaza.

Un día entré en un pedacito de bosque donde la luz no era muy clara, donde había mucho polvo, cosas olvidadas, hojas secas. ¿Qué pasa si hago una editorial, unas fotos bien lindas en este bosque oscuro, milenario?
Fotos: Sebastián G. Cardoné.
Ana, en la huerta.
Mauren, la invitada especial.
Inspiración para un matrimonio íntimo, un aniversario, un cumpleaños, una comida para dos, un miércoles por la noche porque sí. Los pretextos sobran cuando en nuestras manos está la posibilidad de crear la ocasión para celebrar bonito
Cuscús con pimientos, calabaza y caléndula, carpaccio de pepino, toronja y feta, duraznos rostizados, estofado de hongos shiitake, pan de masa madre y trufa negra, salmón con hinojo, cítricos y mostaza. Todas las recetas en el sitio web de La Bonita
Así nació un episodio que tiene mucho del pasado, herramientas de la historia y un misticismo traído a la actualidad para resumir el día a día de mi cuarentena en la finca: cocinar, estudiar, explorar, probar, ensayar, equivocarme, acertar, sorprender, celebrar. Las flores, el fuego, la luz vista de otra manera
El nombre es más simple de lo que parece, nada pretencioso. La Bonita. Un deseo, un pronunciamiento, una intención. Porque aquí se hacen editoriales bonitas, eso es todo

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