30 Septiembre 2018

El anillo de compromiso en ocho claves

Joyería y propuesta
El anillo de compromiso en ocho claves

Para ellas es más que un anillo. Es una promesa, un símbolo del amor. Una joya soñada, llena de significado, que les recordará por siempre un momento inolvidable. Para ellos el anillo de compromiso representa el fin de una etapa y el inicio de otra, la decisión de compartir la vida juntos. Para muchos (¿o todos?) la búsqueda de esta pieza puede llegar a confundirlos, asustarlos más de la cuenta, causarles uno que otro dolor de cabeza. ¿Cuál será la medida? ¿Le gustará más en oro o en plata? ¿Diamante, zafiro, esmeralda, aguamarina…? ¿En qué mano y dedo se pone?

Por eso, señores, este artículo está pensado para ustedes. Para aclarar dudas, para hacerles las cosas más fáciles. También para invitarlos a comprometerse con este anillo: con su diseño, con su proceso de elaboración, con cada uno de sus detalles. Recuerden que el objetivo es doble: acertar y sorprender. Para lograrlo, conversamos con los joyeros que hacen parte de esta Libreta morada: Catalina Patiño, de Capa Joyería; Mauricio Ángel, de Joyangel; y Alfredo Restrepo, de la Joyería Intercontinental. Resumimos sus palabras y recomendaciones en ocho claves que esperamos sean de mucha utilidad. Léanlas, tomen nota. Más abajo, además, les dejamos una galería de fotos con alta dosis de inspiración, para que no les falten las ideas.

PD: novias, se vale compartirles este artículo a los novios. Cero presión, manera informativa. O enviárselo a esos amigos que sabemos, están a punto de proponer matri.

1. ELIJAN ENTRE DOS CAMINOS

Hay uno corto, exprés, y otro más “largo”, aunque muy apasionante. El primero es buscar un anillo que ya esté fabricado, listo para llevar. Por este se suelen ir los que son más “impulsivos”, los que dicen: “Me quiero casar ya”; los que se deciden el lunes y quieren proponer el viernes. El segundo, por su parte, es elaborarlo de cero, hacer de esta compra una experiencia más consciente. Joyerías como la Intercontinental, explica su gerente, Alfredo Restrepo, además de contar con un taller donde realizan joyas únicas, tienen en sus vitrinas piezas que responden a los gustos y las preferencias que han identificado en los 40 años que suman de experiencia. Básicamente, ellos pueden guiarlos por ambos caminos.

Mauricio, de Joyangel, también mantiene un pequeño inventario de productos listos, aunque, por experiencia propia, recomienda más la segunda ruta. “Toda la vida he sido joyero. Cuando me quise casar, simplemente, fui a la vitrina de la joyería, cogí un anillo y dije: con este se lo voy a proponer. Ahora que tengo este negocio, y que doy una atención tan personalizada, pienso que hubiera hecho las cosas distintas. Hubiera diseñado un anillo a la medida”.

2. CON CALMA, SIN AFÁN

Para los que se deciden por el segundo camino, una recomendación que da Cata, de Capa Joyería -en la que coincide con sus colegas-, es hacerlo con tiempo. Tiempo para escucharlos, para descifrar a las novias, para mirar referentes, para trazar bocetos, para elaborar cotizaciones, para buscar materiales de calidad, para hacer pruebas –si es el caso-, para fabricar ESE anillo y concentrarse en todos sus detalles. Tiempo para gozarse cada etapa del proceso. ¿Cuánto? Entre 20 días y un mes es lo más aconsejable. Dice Mauricio que también hay que tener en cuenta la temporada. “En el segundo semestre hay muchos matrimonios, por lo que les recomiendo a los novios iniciar el proceso hasta con dos meses de anticipación”. Así que lo mejor es que vayan con calma, sin afán.

3. PIENSEN EN ELLA

Hay una regla de oro cuando se va a dar un regalo: pensar en la persona que lo va a recibir. Bueno, también debe gustarle a quien lo da, pero en el caso del anillo de compromiso, sí aplica más la premisa inicial. Por eso, a manera de lista de chequeo, aquí van una serie de preguntas que les harán los joyeros para lograr descifrar y diseñar esa pieza que encaje con el gusto y la personalidad de cada novia: ¿A qué se dedica?, ¿qué le gusta hacer?, ¿usa anillos en su día a día?, ¿cómo se viste?, ¿cuál es su estilo?, ¿la describirías como una mujer clásica, tradicional, moderna, alternativa, relajada, bohemia…?, ¿hay algún elemento, un momento, un lugar, una experiencia o una historia que sea significativa para ella (o para ambos), que tenga un valor especial?

No olviden los dos objetivos: sorprender y acertar. Y frescos, déjense orientar, estos expertos los escuchan y les ayudan a traducir toda esa información en una joya que a ella la emocione, que al verla sienta como suya, que le demuestre –si es que todavía le quedaban dudas- que sí es posible llorar y reír al mismo tiempo. Eso, más que el “Sí, quiero”, es la mejor prueba de una misión cumplida.

4. COMO ANILLO AL DEDO

E-xac-ti-tud. Grábensela. Es una palabra clave. Un anillo perfecto debe encajar en el dedo cómodamente: tan justo como para que no se caiga y tan suelto como para que pueda entrar y salir sin esfuerzo, sin presión. “Es la piedra en el zapato. Casi nunca conocemos la medida de la novia. Sin embargo, para eso están las suegras, que ayudan a conseguir este dato o también pueden facilitar una pieza de la hija y así fabricar el anillo justo y a la medida”, sugiere Alfredo Restrepo, de la Joyería Intercontinental. Otras aliadas que suma Cata para encargarles esta “misión secreta” son las cuñadas o alguna de las mejores amigas de la novia.

Toda una vida en el mundo de la joyería le da la a experiencia a Mauricio, de Joyangel, para pedirle a ese novio confundido con la medida que le muestre una foto de la mano de la novia. “Así puedo calcular más o menos y decirle: esa mujer es 5 o 6. Entonces, le saco un argollero y le aconsejo: pruébese este en un dedo, recuerde hasta dónde le entra y mire la posibilidad de medirse un anillo de ella y ver si coinciden los tamaños”. Si definitivamente la duda persiste, y resulta imposible dar con el diámetro correcto, en este caso lo que recomiendan los joyeros consultados es pecar por más que por menos. Un anillo que se quede en el camino, que no le sirva a la novia -por más noche, por más velas, por más música, por más Cartagena o Torre Eiffel-, le quitaría toda la magia y el romanticismo al momento.

¿Y si algo falla? Aunque no es la situación ideal, no se preocupen, después hay opción de hacer todos los cambios que sean necesarios en ese anillo: agrandarlo o achiquitarlo en una o dos tallas. Incluso, realizar modificaciones en el acabado –darle más brillo, volverlo más mate- o en la piedra elegida. En general esta no es una experiencia común para los joyeros, pero cabe dentro de las posibilidades. La meta para todos siempre será acertar, que esa joya quede tan precisa como anillo al dedo.

PD: descarten el uso de un hilo o de papel para tomar la medida; estos materiales se pueden estirar o torcer y dar un tamaño inexacto. Vayan a la fija con la suegra/cuñada/mejor amiga o ingéniensela para “robarse” una pieza de muestra y no levantar ni la menor sospecha. Una vez tengan este objeto, llévenselo a su joyero de confianza –aquí tiene tres MUY recomendados- o busquen en Internet medidores de anillos, como este. Hay muchas herramientas.

5. ¿DE CUÁL DEDO/MANO ESTAMOS HABLANDO?

Señores, dato importantísimo durante la búsqueda de la medida y, sobre todo, cuando se llega el momento de: paso 1, ponerse de rodillas; paso 2, sacar la cajita; y, paso 3, entregar el anillo de compromiso. (El paso 1 es de libre elección, depende del nivel que marquen en la escala de romanticismo).

Retomemos: estamos hablando de la mano izquierda y del dedo anular -no sabemos si venga al caso ahora repasar los nombres de los dedos, pero ubíquenlo entre el meñique y el dedo medio o corazón-. ¿Por qué? Lo que nos dice Google es que los griegos creían que por el dedo anular pasaba una vena que conectaba directamente con el corazón, llamada “vena amoris”.  

Mauricio Ángel explica que es tradición en Colombia que la novia, antes de entrar a la ceremonia, pase el anillo de compromiso al dedo anular de su mano de derecha, para que este luego sea acompañado por la argolla de matrimonio, como una forma de sellar el compromiso. Sin embargo, este uso puede variar según el país, la cultura o, finalmente, el gusto de la pareja. Pero bueno, volviendo al anillo en cuestión, todas las versiones consultadas coinciden en: dedo anular, mano izquierda. Por más nerviosos que estén, no lo olviden.

6. DE DIAMANTES, PIEDRAS Y OTRAS TENDENCIAS

“Los diamantes son los mejores amigos de una chica”, cantaba Marilyn Monroe rodeada de hombres en el musical Los caballeros las prefieren rubias (1949). Lo son desde siempre. Desde que el archiduque Maximiliano de Austria, de la dinastía de los Habsburgo, eligiera esta piedra para el anillo de compromiso que en 1477 le dio a su prometida, María, heredera de la Casa Borgoña. También desde 1947, año en que a la redactora norteamericana Mary Frances Gerety se le ocurrió el eslogan A diamond is forever -Un diamante es para siempre- para una campaña publicitaria de la joyería De Beers.

Desde siempre, hasta hoy, como cuenta Alfredo Restrepo, el diamante ha sido la piedra por excelencia para un anillo de compromiso. “Es uno de los materiales más duros que existe en la naturaleza”, dice. “No se quiebra, no se raya, no cambia de color, simboliza eternidad”, complementa Mauricio. Del grupo de las piedras preciosas hacen parte también la esmeralda, el rubí y el zafiro. No es una regla general, pero el diamante y la esmeralda (verde) se suelen escoger para esas novias clásicas, tradicionales y románticas; el rubí (rojo-fucsia) y el zafiro (azul) pueden ser piedras ideales para aquellas más arriesgadas.

Para gustos más alternativos, los colores y posibilidades se expanden cuando se le da un vistazo al grupo de las piedras semipreciosas, del que hacen parte la amatista, el citrino, la turquesa, el topacio, entre otras. Cata, de Capa Joyería, reconoce en el diamante y la esmeralda dos gemas clásicas, pero también es inquieta por explorar en su joyería el universo de las semipreciosas. Destaca, por ejemplo, la aguamarina, los cuarzos y la pirita, una piedra “que es como una especie de metal, muy bonita”.

En cuanto a metales, el oro (amarillo), el oro blanco y el oro rosado –muy en tendencia–, son los preferidos para fabricar el anillo; también la plata, cuando la decisión está mediada por el gusto y el presupuesto. Así que, con el perdón de Marilyn, la lista de mejores amigos de una chica es bien amplia. La clave ya se las dimos en el punto 3: piensen en ella, siempre.

7. TANTOS CEROS COMO QUIERAN

Cinco, seis o más, ustedes deciden cuántos. Hay un cuento que dice que el anillo de compromiso debe costar entre dos y tres sueldos mensuales del novio. Ignórenlo. El precio de esta pieza se puede ajustar al bolsillo de cada uno. El valor va a depender de muchos factores: la piedra elegida, su tamaño, calidad y cantidad; el peso del metal y la complejidad para diseñar y fabricar la joya. Todo cuenta, pero también son muchas las alternativas. ¿200 mil? ¿600 mil? ¿1 millón? ¿3 millones? ¿8 millones? Todas son cifras posibles. Hagan cuentas y definan un presupuesto. 

8. MÁS ALLÁ DEL ANILLO

El círculo como símbolo de eternidad, sin principio, sin fin, infinito. De ahí viene la tradición de sellar el compromiso matrimonial con un anillo. Pero, ¿y si a ella no le gustan? Tranquilos, el mundo de la joyería es tan amplio que unas aretas, unos topos, un dije, una cadena, una pulsera, incluso un piercing -le ha tocado a Mauricio, de Joyangel- se convierten en alternativas válidas y, sobre todo, muy originales.  

Y NUESTRO CONSEJO

Busquen ayuda, déjense asesorar por los expertos. Aquí les dejamos los enlaces de las tres joyerías que hacen parte de esta Libreta morada –para que conozcan su historia y los contacten directamente- y muchas fotos de algunos de sus trabajos. 

INSPIRACIÓN CAPA JOYERÍA

Fotos cortesía Capa Joyería.

INSPIRACIÓN JOYANGEL

Foto: Valeria Duque Fotografía.
Foto cortesía Joyangel.
Foto: Valeria Duque Fotografía.
Foto: Valeria Duque Fotografía.
Foto cortesía Joyangel.
Foto cortesía Joyangel.
Foto cortesía Joyangel.
Foto Agustín Bedoya Fotografía.

INSPIRACIÓN JOYERÍA INTERCONTINENTAL

Fotos cortesía Joyería Intercontinental.

INSPIRACIÓN PINTEREST

En un mundo ideal, todas las mujeres soñarían con poder tener dos anillos de compromiso. El que ellos eligen y el que ellas desearían tener. En esta Libreta morada son muchas las amigas que nos comparten las fotos de sus referentes, "por si las moscas" los novios nos llegan a preguntar. Recopilamos nuestros favoritos y buscamos otros en Pinterest para darles algunas ideas. En nuestra carpeta secreta seguirán guardados con nombre y apellido, eso sí, es algo que jamás revelaremos hasta que el directamente implicado nos contacte. 

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