Sara + Mateo

Sara + Mateo

Fue en un lugar llamado Mamancana, con 600 hectáreas de naturaleza a los pies de la Sierra Nevada. En Santa Marta, porque la playa tiene historia en esta historia. En Santa Marta, esa ciudad que guarda tantos recuerdos de los dos. En Santa Marta. Cerquita al mar, que tanto enseña de calma y de grandeza.

Quién más, sino el mar. Quién más para ser inspiración y puerto. Si en el mar de Santa Marta vivieron su primer viaje de novios. Si en el mar de Puerto Vallarta, Sara le dijo que sí: en la primera inmersión varias mantarrayas grandes pasaron por encima de ambos; en la segunda, Sara, en el fondo del mar, vio una pancarta sostenida por lastres: ¿Te quieres casar conmigo?, leyó. Gritó mucho y el mar fue testigo de esa alegría. Le dio un beso a Mateo y el mar fue testigo de ese amor. Subieron juntos y el mar —y la tripulación— fueron testigos de esa primera celebración.

Además de ese cariño por el mar, son infinitamente alegres. De esa mezcla surgió lo que querían: una fiesta muy tropical, sin muchos protocolos. Una fiesta para ellos y para todos. Una fiesta para bailar, cantar y disfrutarse. Una fiesta con la única pretensión de estar felices. Una fiesta llena de vida. Una fiesta de amigos, de familia.

A los pies de la Sierra Nevada queda el refugio natural Mamancana. La palabra “locación” se queda pequeña ante tanta grandeza. Una cabaña, una zona de glamping y otra para celebrar ceremonias. Diseño ancestral, muy rústico, mucha paja de por medio y mucha madera. Entre los recuerdos de infancia de Sara está hacer canopy en aquel lugar, por el que nunca dejó de sentir una conexión especial. Era lo que buscaban. Era el sueño: cerca al mar, cerca a la dicha.

LA CEREMONIA

Eran tres las “condiciones” que querían Sara y Mateo: cerca al mar, una wedding planner cómplice y que Pedro Justo Berrío fuera el sacerdote. Gran amigo de la familia de Sara, al que lograron convencer para que viajara hasta Santa Marta. Después de una ceremonia muy emotiva, que, en definitiva, fue el momento más especial —y favorito— para los dos, el padre Pedro evocó a Joaquín Sabina diciendo: "Que todas las noches sean noches de boda, que todas las lunas sean lunas de miel".

EL VESTIDO / EL TRAJE

Sara nunca tuvo un tablero en Pinterest. Buscó referentes únicamente cuando Mateo le hizo la propuesta. La indicada para un lugar donde el viento y el clima pueden jugar a favor —o en contra— fue Luisa Nicholls. Un vestido ligero, fresco y lleno de detalles que, después de un proceso de diseño, cautivó la mirada de Sara. En la hora loca lo complementó con una corona que le combinó a sus aretas. A Mateo lo vistió Simón Martelo. Por eso, cada viaje a Bogotá fue una excusa para revisar avances de su traje en lino italiano azul.

LA DECORACIÓN

El piso con grietas naturales, la piscina sin fin y los kioskos de Mamancana eran suficientes para decorar el ambiente, pero un arco con follaje, flores y macramé como “altar”, muchas piñas, palmeras, centros de mesa tropicales, lucecitas, lámparas artesanales, platos tejidos y marcadores de mesa en hojas grandes, supieron agregarle el encanto exacto, reflejo de esa alegría desbordante que tiene este amor. La creadora: Marianela Moreno, de Verdementa Style.

LA COMIDA / LA FIESTA

Quién más que el Caribe para otorgar sabrosura con su comida. De entrada: ceviche con aguacate servido en medio coco. De fuerte: posta cartagenera con arroz de coco. ¡Delicioso, sencillo y a la fija! Y luego, cuando el sabor estuvo en su punto, Sara y Mateo bailaron Magia, de Andrés Cepeda, para darle comienzo a una noche donde no faltó nada: hubo máscaras de famosos, hubo postres en Jars de la Repostería Maguichis (¡que fueron un éxito!), hubo pólvora y juegos pirotécnicos, hubo bailes, risas, hubo lluvia (que no logró opacar tanta energía), hubo fotos, muchas fotos, hubo amor, abrazos… El dj (dj Jova), que fue una de las elecciones más difíciles para Sara, no la defraudó. ¡Hubo fiesta, mucha fiesta!

EL CONSEJO… PARA LA FIESTA

Sara, lo tiene claro, clarísimo: planear un matrimonio debe ser igual de emocionante que planear un paseo… El paseo empieza desde el día en el que uno compra los tiquetes. Hay que gozarse cada momento, cada detalle, cada decisión. Lo mismo aquí: el matrimonio empieza desde el día en el que dices “sí” y hay que saborearse cada paso. El día de la fiesta pasa muy rápido, pero si te disfrutas los seis, los ocho meses o el tiempo en el que lo planeas, al final la felicidad se siente más.

EL CONSEJO… PARA EL MATRIMONIO

Respeto + decisión de amor + comunicación.

LA LUNA DE MIEL

Quién más, sino el mar. La luna de miel fue en Turks & Caicos, una isla en el Caribe, íntima y romántica. A esta pareja, tan vívida y que le gusta quererse tanto, le deseamos mucha playa y mucho viento y que todas las noches sean noches de bodas y todas las lunas, sean lunas de miel.

ESTE TEXTO FUE ESCRITO POR JULI LONDOÑO PARA LLM.

(EN INSTAGRAM LA ENCUENTRAN COMO @CARECOCO). HERMANA DE PABLO, DE SANTIAGO, DE FELIPE. PERIODISTA, ENAMORADA DE LAS LETRAS HECHAS LIBROS, HISTORIAS, VIAJES, CANCIONES DE SABINA. SU FIRMA TIENE –SIEMPRE– UN ESPACIO EN LAS PÁGINAS DE ESTA LIBRETA MORADA.

CRÉDITOS

  • Lugar: Mamancana, Santa Marta.
  • Wedding planner: Verdementa Styling.
  • Fotografía y video: MAT Fotografía.
  • Vestido y accesorios de la novia: Luisa Nicholls.
  • Zapatos de la novia: MJA Shoes.
  • Maquillaje y peinado: ByJuana (Juana Arbeláez).
  • Vestido del novio: Simón Martelo.
  • Zapatos del novio: Bobbies.
  • Decoración y ramo: Verdementa Styling.
  • Comida: Mamancana.
  • Postres: Repostería Maguichis.
  • Invitaciones: Cristina Arango.
  • Anillos: Rodrigo Merino.
  • Bata de la novia: Nott
  • Vestidos pajecitos: Luisa Nicholls.
  • Música: DJ Jova, SonoStrada.
  • Hora loca: Máscaras (Cristina Arango); diadema (Luisa Nicholls).
  • Otros: Pólvora (El Chimborazo).

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